La dieta milagro

Todos estos días de fiesta, Navidades del 2010, he comido y he bebido como si fuese el último día de mi vida, pero por suerte o por desgracia, al día siguiente seguía vivo, podríamos decir que incluso “mucho más vivo” puesto que mi masa y volumen corporal ha aumentado considerablemente.

Ahora toca recuperar esos abdominales que vuelven locas a todas en la playa, esos triceps que son la envidia de todo el “chiringuito” y si además recupero todo el pelo que se me ha caído (aunque no tenga que ver con las fiestas) mucho mejor.

Si hay que hacer un esfuerzo se hace, pero que merezca la pena.

Pero con la vida que llevo:

  • Reuniones.
  • Interminables viajes de trabajo
  • Comidas con los clientes.
  • Compromisos,

  • ¿De donde voy a sacar tiempo para comer bien, hacer ejercicio, cuidarme, dormir 8 horas, beber dos litros de agua, un poco de yoga y leer un par de libros a la semana?

    Un momento, …, acabo de recordar una dieta que hizo una prima de la tía segunda de mi sobrina Pepa.

Sin esfuerzo, sin trabajo y sobre todo muy rápida. Puedes comer de todo, cuando quieras y sin límite de cantidad, y unas “pastillitas mágicas” se encargan de hacer el resto del trabajo. Además está avalada por un estudio científico del I.I.I. , que no se muy bien qué es, pero seguro que es algo que tiene que ver con esto de la dietética y nutrición humana.

A estas alturas todos conocemos algún caso parecido, y si hemos tenido la oportunidad de ver la evolución a medio-largo plazo de la dieta milagro y sus efectos secundarios, tendríamos que estar muy desesperados para empezar algo así y creer que va a funcionar.

Obviamente cuando existen es porque tienen su público, pero tengo claro lo que sucederá en el 90% de los casos, el próximo verano el mismo bañador de todos los años, y el 10% restante, una talla más.

Cambiar nuestro aspecto físico conlleva un trabajo duro, continuo, constante y bajo una supervisión médica, unos análisis clínicos que garanticen nuestra salud e incluso la posibilidad de, en función de los resultados, modificar la dieta, incluso, el plazo para lograr nuestro objetivo.

El SEO o la optimización de nuestro “aspecto” en internet tiene ciertas similitudes a la optimización de nuestro aspecto físico, es un trabajo para el que necesitaremos la asesoría de un consultor:

  • Bien formado.
  • Honesto.
  • Capaz de entender nuestras necesidades y definir una estrategia correcta.
  • Hábil desarrollando las metodologías adecuadas y estudiando la evolución de los resultados.
  • Capaz de modificar la estrategia siempre que sea necesario.

¿Si no confiamos en una dieta milagro que nos promete adelgazar 40 kilos en dos meses, sin esfuerzo y a base de pastillas, por qué vamos a ser capaces de confiar nuestro SEO a quien nos garantiza resultados en el top 10 o incluso en el top 3 en dos meses con un par de técnicas “avanzadas”?

¿Es tan raro lo que estoy diciendo?

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